Dilemas, paradojas y afectos en torno a la ciudadanía. Relecturas al pensamiento de Mary Wollstonecraft

Luna Sofía Dobal*                                                                       

Resumen

El presente artículo se propone recuperar los escritos de Mary Wollstonecraft desde la historia, el género y los afectos con el objetivo de tensionar las interpretaciones que se han hecho de la autora desde el movimiento y la teoría feminista sobre la vía maternalista hacia la ciudadanía de las mujeres. En este sentido, y a partir de retomar la diversidad de sus escritos se busca problematizar el dilema Wollstonecraft propuesto por Carole Pateman, matizando el aspecto dilemático en los escritos de la pensadora ilustrada vinculados a la diferencia sexual y la maternidad.

 

Palabras claves: Mary Wollstonecraft, dilema Wollstonecraft, género, afectos.

 

Dilemmas, paradoxes and emotions around citizenship. Revising Mary Wollstonecraft's thought

Abstract 

This article aims to analize the writings of Mary Wollstonecraft considering history, gender and the affect theory. The objective is to cope with interpretations that have been made about the author from the feminist theory and movement based on the maternalist path towards women's citizenship. In this sense, and by revising the variety of her writings, we seek to problematize the Wollstonecraft Dilemma proposed by Carole Pateman, reducing thedilemma” in the works of this enlightenment thinker, which are linked to sexual difference and motherhood.

 

Key words: Mary Wollstonecraft, Wollstonecraft Dilemma; gender, affections.

 

 

Introducción

Mucho se ha escrito sobre Mary Wollstonecraft y sobre mujeres que, a través de la escritura, cuestionaron la opresión, la sujeción y la exclusión en la participación política y ciudadana. Ahora bien, ¿por qué volver a leer a Wollstonecraft? Una relectura de sus trabajos permite abrir el análisis desde otros enfoques, reconociendo que ha sido objeto de múltiples interpretaciones, cuestionamientos y recuperaciones. En este trabajo no se trata de reconstruir su biografía ni de situarla como heroína, sino de reflexionar sobre el lugar de las mujeres en la historia y la construcción de ciudadanía y política, en un diálogo constante entre pasado y presente de la lucha feminista.[I]

Para situar a Wollstonecraft, es necesario recuperar el escenario de la modernidad[II] (momento histórico donde vivió la autora) donde circularon discursos y explicaciones en torno a la realidad y la organización social a partir de la configuración de dicotomías tales como razón/ naturaleza; vida privada y vida pública. La idea de modernidad remitió a cuestiones que ponían en relieve lo nuevo por sobre lo antiguo y a la emergencia de un nuevo tipo de legitimidad y autoridad como el uso de la Razón y la opinión pública, vinculadas a la liberación y emancipación del individuo y el control de la naturaleza por medio de las transformaciones culturales, científicas y tecnológicas (Chartier, 1995; Casullo, 1999; Van Horn Melton, 2009).

Durante los siglos XVII-XVIII, surgieron las teorías contractualistas[III]  del estado moderno asociadas a los escritos de John Locke, Jean Jacques Rousseau y Thomas Hobbes.[IV] Estas se inscribieron sobre la idea de un pacto social entre sujetos libres e iguales, que tenían la facultad de razonar y, por ende, de participar activamente de la política en tanto ciudadanos. De esta manera, la ciudadanía tuvo como eje el entendimiento de la universalidad de los derechos a la vez que se despojaba de la condición material del cuerpo. Las ideas de libertad e igualdad, eran comprendidas desde un sujeto descorporalizado y contractuable que poseía emancipación jurídica frente a otros sujetos que debían ser tutelados, fundamentándose (e invisibilizándose) de esta manera, las desigualdades de clase, género y etnia (Rosanvallon, 2007; Ciriza, 2007; Pateman, 1995;2018).

Rosanvallon (2007) planteó que, en el contexto revolucionario francés, la concepción de ciudadanía se asentó sobre una idea de comunidad nacional universal que entendió la diferencia sexual del espacio público como una cuestión funcional. Es decir, la exclusión de los derechos políticos de las mujeres, se debió a la polarización entre lo privado- afectivo/ lo público-político en la consolidación del contrato social y su contraparte, el contrato sentimental; en el que la diferencia sexual no fue considerada como una cuestión constitutiva de lo social.

En esta clave, Rosanvallon (2007) sostuvo que los discursos en torno a la vida privada (afectiva y doméstica) en el que fueron recluidas las mujeres, frente a la idea de la familia comunidad (de los hombres) constituyeron el origen histórico y cultural de una sociedad de individuos iguales (masculinos). Esto generó contradicciones con las ideas de igualdad y de universalidad ciudadana y democrática.

Esta construcción de la idea de un sujeto/cuerpo abstracto neutral que se enunció bajo condiciones de igualdad ante la ley y que borró todo aspecto identificatorio, constituyó el aspecto central, ambiguo y paradojal desde el cual el feminismo demandó la ciudadanización de las mujeres y la problematización del cuerpo y la diferencia sexual, explicitando de esta manera, que la pretendida universalidad ciudadana, se consolidó desde la concepción de un individuo masculino, blanco, propietario y heterosexual (Ciriza, 2007; Scott, 2012; Bedin, 2013, Pateman, 2018).

Por ello, como ha señalado Joan Scott (2012), el nacimiento del movimiento feminista se dio paradójicamente en el contexto de la Revolución Francesa, a partir de sostener que la lucha y el reclamo de las mujeres por ser reconocidas en tanto iguales a los hombres para la obtención de sus derechos políticos, se demandaron a partir de reconocer la diferencia (sexual) con estos y, por ende, reproduciéndola. En este sentido, la ciudadanía y la diferencia sexual configuran un vínculo tenso y paradojal al interior del feminismo, en tanto, la primera es pensada desde lógicas excluyentes y de desigualdad solapadas.

En esta misma línea, Carole Pateman (2018) advirtió que el dilema por la obtención plena del ejercicio cívico y político por parte de las mujeres se basó en dos vías antagónicas e irreconciliables. Por un lado, la lucha por el reconocimiento de la igualdad universal (definida como masculina, heterosexual, blanca, propietaria y excluyente para ellas) exigiendo que sea neutra, y, como contraposición, la afirmación de la diferencia (donde recupera el pensamiento de Mary Wollstonecraft) que sostuvo la importancia de revalorizar las necesidades y talentos específicos de mujeres principalmente el ejercicio de la maternidad, apelando a la construcción de nuevas formas ciudadanas que se alejen de la prescripta. La conjunción de estas posturas es lo que Pateman denominó dilema Wollstonecraft.

Lo que constituye al dilema entonces es que, mientras que la primera de las vías apostó por la construcción de una ciudadanía que entienda lo universal sin atender a la diferencia sexual (exclusión de las mujeres de la participación política, en términos discursivos, constituyendo la paradoja fundacional de la historia feminista como señala Scott (2012)[V] la segunda de las opciones, presta vital atención a lo que las distingue, y por ende ambas estrategias se tornan incompatibles para encausar la lucha del movimiento feminista, porque la primera opción equivale a entender la aptitud cívica de las mujeres como subordinada dentro de la universalidad patriarcal y la segunda opción obstaculiza alcanzar la plenitud ciudadana puesto que son comprendidas estas cuestiones (la maternidad, el cuidado familiar y  los sentimientos) como inferiores. Volviéndose un problema elegir qué camino seguir (Pateman, 2018).

Partiendo de estas cuestiones que fueron presentadas como dilemáticas por Carole Pateman y paradojales por Joan Scott, en la configuración de la historia del feminismo occidental, la propuesta de este artículo es reflexionar sobre estas interpretaciones retomando las discusiones presentes en la historia de las emociones y los afectos (Sabido Ramos y García Andrade, 2014; Macón y Solana, 2015; Illouz, 2016; Bjerg, 2018) en diálogo con los estudios de género, feministas y queer (Scott, 1986, 2012; Butler, 2006, 2012) con el fin de complejizar estas miradas. En este sentido, la propuesta que aquí subyace, es dejar de pensar en términos dilemáticos, paradojales o dicotómicos, a partir de valorizar, registrar, integrar e historizar la complejidad del pensamiento de Mary Wollstonecraft y, por ende, buscando comprender (no solucionar) las tensiones que atraviesan sus ideas.

Desde esta clave de lectura y en diálogo con los aportes mencionados, este artículo se plantea revisitar los escritos de Mary Wollstonecraft para comprender en su propio discurso el lugar que tuvieron la diferencia sexual, la maternidad y la cuestión afectiva sobre la ciudadanía en las mujeres. El acercamiento, partió no del clásico y reconocido ensayo político A Vindication of the Rights of Woman (1792) sino de otras obras de diversa estructura narrativa (en su mayoría publicadas con anterioridad) con el propósito de valorizar y problematizar el lugar de los afectos y la amistad para la formación del carácter y la moral en esta autora, pero también para poner en discusión una vez más la dicotomía de lo público (lo político/ razón) y lo privado (doméstico/emocional).

Poniendo en consideración lo anteriormente señalado este trabajo tiene como objetivo principal volver sobre las discusiones feministas en torno a la construcción de la ciudadanía poniendo en el centro de las reflexiones los afectos y la política. A tal efecto, desde un enfoque que se sirve de los aportes de la historia de las emociones y el género recuperamos los escritos de Mary Wollstonecraft para tensionar el denominado dilema del feminismo.

Para abordar estas cuestiones se pensaron los siguientes interrogantes: ¿Era una cuestión dilemática la diferencia sexual y, principalmente, el ejercicio de la maternidad para Mary Wollstonecraft y las feministas de su época? ¿En qué sentidos, esta pensadora y escritora del siglo XVIII abogó por la ciudadanía de las mujeres? ¿Son los dilemas y las paradojas cuestiones a resolver a pesar de que la consecución de la ciudadanía como la entendían las mujeres del siglo XVIII y XIX se haya saldado? Interrogantes como estos conducen a la siguiente pregunta: ¿qué aportes brinda una aproximación y lectura de los escritos de Mary Wollstonecraft para pensar al feminismo y a los estudios de género en la actualidad?

Este artículo plantea la importancia de estudiar y releer a Wollstonecraft, partiendo de la idea de que lo político y lo afectivo son dimensiones interconectadas. El trabajo se propone contribuir tanto a la incorporación de pensadoras históricas en los debates teóricos actuales, como a la reflexión sobre estrategias y prácticas de agencia en la agenda feminista contemporánea.

Para dar cuenta de estos objetivos e interrogantes hemos estructurado el trabajo en dos apartados. En el primero de estos, se recuperan en profundidad los aportes teóricos de la historia de las emociones y los afectos; los estudios de género y la diferencia sexual en pos de comprender las revisitaciones contemporáneas al dilema Wollstonecraft. En el segundo se presenta el análisis y las reflexiones de los escritos de Mary Wollstonecraft a partir de los disparadores presentes en el apartado anterior. Finalmente, la conclusión del trabajo, recupera e integra lo abordado.

Género, afectos y diferencia sexual. Aspectos teóricos para pensar el dilema Wollstonecraft

El giro afectivo, cultural y los estudios de género y queer han convergido en la necesidad de revisar, (re) elaborar, analizar y comprender el cuerpo, los afectos, los sentidos culturales, las dimensiones simbólicas y de la experiencia, la política; así como también los enfoques epistemológicos y la metodología de las investigaciones (García Andrade y Sabido Ramos, 2014; Ahmed, 2015; Bjerg, 2018). Esta clave teórica novedosa permitió comprender que los afectos y la política, al igual que la lucha por la ciudadanía de las mujeres, no podían seguir pensándose en términos dicotómicos e irreconciliables. Estos enfoques son especialmente relevantes para la relectura de Wollstonecraft, porque permiten entender la relación entre afecto, cuerpo y ciudadanía en su obra.

Sara Ahmed (2015) planteó que la subordinación de lo emocional frente a lo racional, estuvo ligada a la comprensión de que la evolución histórica era el triunfo, el control y dominación de la razón, a partir de considerar que lo emocional era inferior, débil y manipulable. Bajo esta perspectiva la autora sostuvo que la subordinación emocional fue un correlato a la subordinación de la identidad femenina y de lo corporal. Esta perspectiva permite interpretar la obra de Wollstonecraft desde la dimensión afectiva y política.

Así como para el movimiento y la teoría feminista/ queer, lo afectivo tuvo un lugar nodal, en la academia esto también ha tenido un gran impacto al valorizar estudios que habían sido relegados y catalogados inferiores frente a lo considerado objetivo o racional revisándose así la forma dicotómica (y jerarquizada) en que se construyen explicaciones. De esta manera los pares como mente/cuerpo; razón/emoción; público/privado fueron problematizados y tensionados al cuestionar la jerarquía que los distingue (Fraser, 1992; Butler, 2006, 2012; García Andrade y Sabido Ramos, 2014; Illouz, 2016; Macón y Solana, 2015; Pateman, 2018; Bjerg, 2018).

Cecilia Macón (2022) recupera discusiones previas de feministas históricas, incluyendo a Wollstonecraft, para mostrar que la dimensión afectiva fue central mucho antes del giro afectivo contemporáneo. Su hipótesis partió de la recuperación del trabajo de Iris Marion Young y los procesos (discusiones) en torno a la lucha por la ciudadanía plena en el feminismo para sostener que la dimensión afectiva no es algo novedoso. En esta clave, la autora, sostuvo que el vínculo entre afecto y agencia formó parte de las estrategias feministas los afectos en sí mismos, podían alterar la esfera pública, adquiriendo potencialidad política.

Tomando en consideración todas las lecturas mencionadas, realizar investigaciones en torno a las emociones, sentimientos y afectos en la historia, no puede ser pensado sin ese diálogo con el género, el cuerpo y la política. Para el desarrollo de estudios de los afectos, la cuestión corporal y de género son aspectos centrales de ser analizados e interseccionados, a la vez que las emociones y los afectos, tal como el giro afectivo y los estudios feministas queer plantearon, tienen potencialidad (o son) políticos.

El género como categoría de análisis surgió ante la necesidad de explicar cuestiones vinculadas con el poder, la política, las relaciones sociales entre sujetos históricos, a fin de poder pensar y (re) construir los aspectos estructurales e ideológicos que configuran el vínculo sexual y el cuerpo sexuado. Para este trabajo resultan centrales los análisis elaborados por Joan Scott (1986,2011) y Judith Butler (2002, 2006, 2012)

La categoría de género, tal como la desarrolló la historiadora Joan Scott (1986), resulta central para reinterpretar la obra de Wollstonecraft, porque permite analizar cómo la diferencia sexual fue estructuralmente construí++da y cómo impactó en la exclusión de las mujeres de la ciudadanía. La autora, entendió al género, como una categoría analítica compleja, puesto que la misma engloba dos grandes dimensiones, siendo la primera las relaciones sociales basadas en las diferencias, las cuales fueron construidas por medio de símbolos culturales, conceptos normativos, el parentesco y la identidad subjetiva; y la segunda que entiende al género como una forma primaria de poder. A partir de estas dos grandes dimensiones género y política son un binomio inseparable y, por lo tanto, la historia política desde esta perspectiva no debería desvincularse del género.

Un enfoque más actual, parte de revisitar su texto de 1986 a fin de preguntarse si el género sigue siendo una categoría útil para el análisis histórico. Scott sostiene que depende de los usos que se haga del concepto, concentrándose en entender por qué se ha construido la diferencia sexual en sí. Es decir, observa que sigue apareciendo el binomio sexo-género para investigar a las mujeres, entendiendo al sexo como lo biológico. La clave para Scott radica en superar esa dicotomía (Scott, 2011).

Desde el movimiento y la teoría Queer, lx filósofx, Judith Butler reflexionó en torno al sexo, el género y la diferencia sexual en algunas de sus obras claves, tales como: Cuerpos que importan (2002), Deshacer el género (2006) y El género en disputa (2012). En Deshacer el género (2006), Butler consideró la importancia de volver a poner en relieve el cuerpo[VI], comprendiendo que las nociones de feminismo han sido impugnadas en la búsqueda constante de cómo identificar al sujeto de representación. Lo que ha mantenido vigente al movimiento según lx autorx es la práctica política comprometida y la búsqueda de disipar discrepancias.

Judith Butler (2006) partió de la crítica a la teoría feminista en relación al discurso, al lenguaje en término mujeres como sujeto de representación, pero en desacuerdo con la categoría de mujer. Los sistemas de poder producen sujetos que son representados en términos negativos; es decir el sujeto de representación (mujeres) ha sido creado discursivamente por las mismas estructuras de poder de las que se pretende emancipar. El segundo problema de la categoría de mujeres es que no engloba todas las experiencias del género, puesto que se intersecciona con modalidades sociales, de clase, étnicas, religiosas, sexuales, nuevas identidades discursivamente construidas.

Bajo este primer punto, la pregunta de lx autorx se centró en pensar ¿a quién representa el feminismo, si existen diversidad de identidades? Butler planteó la importancia de entender el hacer un género[VII] atravesado por los actos como una clave a la hora de subvertir el binario sexual y construir una identidad colectiva que luche. En este sentido, esta última es entendida como múltiple, fluida, contingente y cambiante, a la vez que desaparece la idea de sujeto (Butler, 2006).

Para Butler la diferencia sexual es: “más bien una base necesaria para la posibilidad de pensar, un lenguaje, una forma de ser un cuerpo en el mundo” (Butler, 2006: 250). En este sentido, lx autorx resignifica la importancia de valorizar la cuestión sexual y corporal en clave de cómo han sido leídos y comprendidos los movimientos LGBT Queer desde la sexualidad y el género. La diferencia sexual fue comprendida no como un hecho dado, sino como un espacio teórico problemático y abierto, lo que permitió afirmar que el género no es un concepto estable ni inmutable. De este modo, se aporta al movimiento y a la teoría feministas la potencia de lo irresuelto como fuente de lucha política.

Como se adelantó en la introducción, una de las cuestiones centrales abordadas por la teoría y el movimiento feminista ha sido cómo encausar su reclamo por la ciudadanización de las mujeres: si apostando a la neutralidad de la definición de ciudadanía, anulando la diferencia sexual o reivindicándola, en tanto mujeres, y por ende valorizar los aspectos identitarios de dicha distinción (Amorós, 1997; Ciriza, 2002, 2007; Brown, 2006; Reverter Bañón, 2011; Bedin, 2013; Smiraglia 2015; Pateman, 2018). La idea de que al interior del pacto social preexiste un pacto sexual, y que la ciudadanía de las mujeres presentaba un dilema, fue lo que analizó Carole Pateman sosteniendo que ese problema lo encarnó la lucha de Mary Wollstonecraft en el siglo XVIII porque abogó por la igualdad y libertad de las mujeres desde su capacidad de maternar y ser esposas.

La politización de la diferencia sexual anclada en la frase lo personal es político que se reconoce en el feminismo radical de la década de los setenta en los Estados Unidos, puede ser rastreada al contexto de la Ilustración y en Mary Wollstonecraft, a partir de abordar sus textos, más allá del clásico A Vindication of the Rights of Woman. En este sentido, revisitar algunas de los análisis realizados en torno al dilema Wollstonecraft, vuelve al interrogante sobre las interpretaciones que se han hecho de los escritos de esta autora y la cuestión en torno al maternalismo político[VIII] en donde se la ha posicionado, pero, principalmente en tratar de entender y de algún modo superar la dicotomía entre el cuerpo (su materialidad) y la construcción de un sujeto político (su esencialidad).

Carole Pateman, en El contrato sexual (1995), sostuvo que la noción de ciudadanía moderna se configuró bajo un modelo universal masculino, heterosexual, blanco y propietario, que, en su propia definición, subordinó y excluyó a las mujeres. Esta división entre lo público y lo privado restringía a las mujeres de la ciudadanía plena y de la participación en la esfera pública, confinándolas al ámbito doméstico, donde se las asociaba principalmente con los roles de esposa y madre.

Como se mencionó en la introducción, la lucha por alcanzar la plenitud cívica se dividió en dos trayectorias, una de las cuales Pateman denominó dilema Wollstonecraft.  A continuación, se retoman los distintos análisis que surgen a partir de esta reflexión.

Desde la filosofía, Chantal Mouffe (1999) cuestionó las ideas de racionalidad universal y naturaleza humana con el objetivo de interpretar la dicotomía entre esencialismo y materialismo en relación al sujeto de representación y la identidad del movimiento feminista. Para la autora, el camino hacia la construcción de la ciudadanía de las mujeres, ya sea desde las reivindicaciones de igualdad o de la diferencia, ha estado atravesado por las tensiones que subyacen en la elección de una por sobre otra.

 A partir de esto, recuperó el dilema Wollstonecraft y propuso como solución a la dicotomía de la igualdad/diferencia la articulación de las variables que componen a la identidad mujer, explicitando que la misma no puede seguir siendo interpretada como una cuestión homogénea y esencialista, y por eso, es vital alejarse de las distinciones que parten de la diferencia sexual y abogar por la noción de agente social para comprender la representación feminista, siendo esta la clave para focalizar la lucha y superar los obstáculos (Mouffe, 1999).

 Josefina Brown (2006) desde las ciencias sociales, señaló la importancia de volver a los textos clásicos para pensar sobre las encrucijadas actuales en torno a la dicotomía de la igualdad y la diferencia en el camino a la ciudadanía. Bajo esta premisa, señaló que el pacto social ha sido paradojal en tanto ha excluido a las mujeres, a la vez que, ha permitido que se crearan diversas estrategias de agencia política dando como ejemplo las divergencias en torno a la educación de las mujeres entre Rousseau y Wollstonecraft sosteniendo que la autora inglesa abogó en A Vindication of the Rights of Woman por erradicar la diferencia sexual como argumento para el ingreso al mundo de lo público.

Sin embargo, Brown (2006) consideró que fue en la década de 1960 bajo el lema lo personal es político, cuando la diferencia sexual fue politizada en el objetivo de visibilizar aspectos de la vida íntima y el lugar del cuerpo dentro de la dominación patriarcal, al ponerse el acento en relativizar la separación de lo público (masculino) y lo privado (femenino), pero principalmente en la (re)apropiación del cuerpo por parte de las mujeres tornándose el eje central la libertad sexual, la planificación familiar y el derecho al aborto, donde la maternidad no era comprendida como destino sino como decisión.

Por otro lado, y también desde la filosofía, Sonia Reverter Bañón (2011) revisitó el dilema Wollstonecraft y planteó desde un enfoque frankfurtiano la dialéctica por la ciudadanía de las mujeres. El dualismo y las tensiones entre la igualdad o la diferencia como un punto para posicionar la lucha feminista, para la autora, se superan en tanto se adopte una postura que retorne a lo político, implicando no elegir una vía sobre otra sino más bien “mezclar” diversas estrategias de agencia y prácticas que busquen la solución de un problema específico. De esta manera en sintonía con Chantal Mouffe (1999), sostuvo que es fundamental superar las dicotomías ancladas en igualdad/diferencia, justicia/cuidado, público/privado apostando a disolverlas desde la unificación de reflexiones teóricas y acciones prácticas concretas.

Un punto en común en estas reflexiones fue la comprensión y la materialización de la dificultad que ha tenido la diferencia sexual y el lugar del cuerpo (material) frente a la lucha por una ciudadanía plena y el ejercicio de la política planteada en términos asexuados o neutros, cuando en sí, tal como se mencionó anteriormente, no lo fue, sino que se configuró históricamente como un terreno de exclusión, disputa y resignificación política.

Judith Butler revisitó el dilema Wollstonecraft y sostuvo que la lectura (y posible solución) que se puede hacer de esta problemática del movimiento feminista reside en entender al género performativamente y al poder (en términos foucaultianos)[IX] en vínculo con la agencia. No es optar por igualdad o diferencia para la emancipación y la ciudadanía plena de las mujeres sino comprender las resistencias presentes en la configuración normativa y estructural (Femenías, 2012).  

Es por este motivo que, una de las principales cuestiones halladas en el análisis de estas autoras en torno al dilema Wollstonecraft, residió en que las principales obras utilizadas para pensar lo dilemático fueron los ensayos Thoughts on the Education of Daughters: with Reflections on Female Conduct in the more important Duties of Life (1788) y  A Vindication of the Rights of Woman  (1792) que tienen la característica de abordar explícitamente la cuestión de la ciudadanía y la educación de las mujeres. En este sentido, las reflexiones que suscitaron estas lecturas siguieron reproduciendo la lógica dicotómica, puesto que se retomaron en tanto su valor político. Pero, si se realiza un recorrido por los otros escritos de Mary Wollstonecraft, cuestiones en torno a la política y los afectos, la diferencia sexual y la maternidad adquieren otros sentidos.

En síntesis, los aportes de la historia de las emociones y los afectos, en diálogo con la categoría de género y la cuestión de la diferencia sexual, aspecto nodal en las revisitaciones contemporáneas al dilema Wollstonecraft, muestran que no pueden ser pensadas desde perspectivas cerradas o homogéneas, sino que revisten de diversos enfoques que han ido variando en el tiempo. También permiten sugerir que los dilemas de la ciudadanía para el movimiento feminista, quizás no lo fueran para la propia pensadora inglesa.

En este sentido, vuelvo a las reflexiones de Judith Butler en torno a la potencialidad de lo irresuelto como característica propia del feminismo, no es necesario pensar en términos de si paradojas o dilemas, sino en clave de agencia y movimiento. Es por este motivo, que releer los escritos de Mary Wollstonecraft, no es tratar de buscar las continuidades y las rupturas de la historia del feminismo occidental, sino que es poner en diálogo las coyunturas actuales con el pasado, y en camino, comprendernos en profundidad como sujetos de la historia sin dejar de tener presente las agendas pendientes.

 

Más allá de A Vindication of the Rights of Woman, los afectos como clave política

Es amplísima la cantidad de trabajos e investigaciones que se han hecho de Mary Wollstonecraft. Si bien no se abordarán aquí aspectos biográficos[X] de la autora, resulta pertinente señalar la relevancia que tuvo su experiencia personal y laboral para reflexionar sobre la opresión y sujeción de las mujeres, así como en su participación política y ciudadana. Algunas de las manifestaciones e ideas que Wollstonecraft volcó en sus escritos tienen un correlato directo con su vida.

Retomando los interrogantes mencionados en la introducción de este trabajo: ¿Era una cuestión dilemática la diferencia sexual, y principalmente, el ejercicio de la maternidad, para Mary Wollstonecraft y las feministas de su época? ¿En qué sentidos, esta pensadora y escritora del siglo XVIII abogó por la ciudadanía de las mujeres?

Este apartado busca analizar en profundidad las ideas de Wollstonecraft, especialmente aquellas referidas a aspectos dilemáticos. ara ello, se parte de la consideración de que gran parte de las lecturas se han limitado al clásico A Vindication of the Rights of Woman, sin atender a la totalidad de su obra. Un acercamiento a otros escritos, con estilos narrativos menos asociados a lo político, permiten advertir una mayor complejidad en torno al lugar de la mujer, la maternidad, el cuidado, los afectos, la moral y la política.

Una de sus obras más reconocidas, además de la anteriormente mencionada fue Thoughts on the education of daughters: with reflections on female conduct, in The more important Duties of Life[XI] un ensayo de pedagogía en el que despliega un conjunto de acciones en torno a la educación de las jóvenes. En el mismo, reflexionó profundamente sobre la formación del carácter, la disciplina moral, el ejercicio de la maternidad, el amor, como también sobre los vínculos y el comportamiento social, profundizando la mirada sobre cuestiones asociadas al trato con la servidumbre y la filantropía.

En este ensayo, Wollstonecraft, analizó la conducta y la educación de las mujeres y reflexionó en términos generales sobre la niñez y la juventud, elaborando una fuerte crítica a la forma en que criaba la clase alta inglesa (Valcárcel, 2010; Rayes, 2016). Si bien, no hizo distinciones en función de la sexualidad y el uso de la razón, explicitó la importancia de la educación de las mujeres en tanto ésta se volvía una posibilidad de realización ante la falta de fortuna o matrimonio.

En este ensayo de pedagogía, se van presentando por capítulos algunas reflexiones en torno al amor, la filantropía, la beneficencia como cuestiones centrales para la formación del temperamento y el carácter de una mujer virtuosa. El pensamiento racional no se desconecta de lo emocional: Que los modales surjan de la mente y que no exista disimulo de las sinceras emociones del corazón(Wollstonecraft, 1788/2010: 54). Si la libertad sólo la alcanzarían los sujetos instruidos, educados, que ven como toda autoridad a la razón, para Wollstonecraft, la clave de emancipación (sin distinción) es la educación afectiva.

Otros escritos que reflexionan sobre el carácter, la moral y la conducta femenina son Original Stories from Real Life: with Conversations Calculated to Regulate the Affections, and Form the Mind to Truth and Goodness (1788)[XII] una obra de literatura infantil que recopila relatos entre una educadora y sus estudiantes – Mary y Caroline- en la que se manifiesta la importancia de la educación temprana y Mary, A fiction (1788) del mismo año, una novela que narra la historia de una mujer, en la que Wollstonecraft advirtió que iba a ser muy diferente a  Clarisa o Sofía (cuestionando a los personajes literarios de las obras de Samuel Richarson[XIII] y Jean Jacques Rousseau).

Tanto en Original Stories, como en Sobre la educación de las hijas, la dimensión afectiva y emocional aparecen vinculadas con la formación del carácter en la infancia a través del amor y el vínculo de los personajes con los animales. “Las historias sobre insectos y animales son las primeras que debieran mover las infantiles pasiones a ejercer la humanidad; luego pasarán al hombre y de él a su Creador” (Wollstonecraft, 1788/ 2010: 97). En este punto, el origen de la benevolencia nace de sentimientos compasivos que deben ser escuchados y volverse un hábito, la razón logrará discernir entre lo bueno y lo malo y esto es crucial en las reflexiones de la autora.

En otros relatos de Original Stories, también están presentes las críticas a la clase alta, al lujo y a la vulgaridad. Estas cuestiones, son un obstáculo para el desarrollo de la virtud, según Wollstonecraft, en tanto quienes tengan estos hábitos, no podrán hallar la belleza de las creaciones divinas (los animales o los paisajes) al no cumplir con los deberes necesarios para la consolidación de la misma. Un ejemplo de esto, fue encontrado en el personaje de Lady Sly una señorita que siempre inventaba historias, era mentirosa y se rodeaba de personas similares. O como en la historia de Charles Townley, aparecen dimensiones sobre los sentimientos no gobernados: He ever permitted those fellings to directhis conduct, without submitting to the direction of reason (Wollstonecraft, 1788: 74) este personaje no pudo controlar la fuerza de sus emociones, daba lugar al placer y no cumplía con sus deberes. Esto llevó a que malgastara su fortuna y la mansión en la que vivía se volviera ruinas, que se ofendieran sus amistades y lo abandonaran. En este relato, el tiempo juega un aspecto nodal en relación a el uso de la razón para guiar las emociones, pero también la noción de amistad como un vínculo importante y que no puede ser descuidado.

Retomando la novela Mary, A fiction el personaje principal Mary[XIV], vive diversas situaciones que no reproducen lo esperado en los discursos sobre los deberes de las mujeres. Wollstonecraft, introdujo en esta narrativa la cuestión emocional y la experiencia de vida para argumentar las decisiones que va tomando la protagonista, que la hacen salir del molde, y en palabras de la autora por las sensaciones de claustrofobia que le despiertan los deberes esperados. Es interesante como Wollstonecraft puso en el centro de escena la amistad entre mujeres frente a las labores de madre y esposa, ya que el personaje principal, si bien fue madre y esposa, no tiene apego por sus hijos, a la vez que valora los lazos y redes que mantiene con su amiga Ann, justificando diplomáticamente la lejanía de su rol de cónyuge, al emprender un viaje juntas y considerando vital esa compañía por el estado de mala salud de amiga.

Al igual que en Sobre la educación de las hijas, en Mary, A Fiction se destacó la importancia del cultivo de la mente como vía para fortalecer el carácter y gobernar las pasiones.

Así: “A menudo se maravillaba de los libros que leía Mary, aunque poseía una vivaz imaginación, con frecuencia estudiaba autores cuyas obras iban dirigidas al intelecto. Esa afición le enseñó a ordenar sus pensamientos y a argumentar consigo misma, incluso cuando estaba bajo el influjo de las más violentas pasiones” (Wollstonecraft, 1788/2012: 43) o como herramienta para cuestionar algunos vínculos: “conforme expandía sus conocimientos, su matrimonio le parecía una terrible desgracia” (Wollstonecraft, 1788/2012: 46).

De esta manera, se cuelan sus ideas sobre el matrimonio (cuestión que adquiere una mirada más compleja, más que un mandato a cumplir sin opciones) el valor de la educación, como estrategia de realización de las mujeres, y algo no explorado del pensamiento de Wollstonecraft, que fueron el lugar que tienen la amistad, los afectos y el compañerismo, como vínculos de mayor relevancia.

En esta clave, Wollstonecraft tensionó aspectos relacionados con el matrimonio y el rol conyugal, a partir del encuentro de la protagonista (y su amiga) con un hombre llamado Henry, quien despertó emociones y afectos en Mary, estando ella casada. Todos los sentimientos que le despierta el vínculo con este hombre, motivan a este personaje a tomar decisiones que se tensionan con los deberes y comportamientos sociales esperados de una mujer casada. Ya que, decide vivir sola y autosustentarse, alejándose del marido: “Trabajaré-exclamo- haré lo que sea antes de ser una esclava” (Wollstonecraft,1788/2012: 78). Mary, no desafió sus roles sólo por el amor a un hombre (con el que no va a estar porque fallece) sino para alcanzar el desarrollo de su virtud, de su libertad realizando otros deberes, siendo uno de ellas acciones vinculadas a la beneficencia y el amor al prójimo.

Hasta aquí, se han abordado tres obras de Wollstonecraft que son previas a la conocida A Vindication of the Rights of Woman (1792)[XV] que sin duda, es uno de sus textos más densos en torno a pensar la educación como acción transformadora del comportamiento social y por ende, la vía posible para considerar a las mujeres como seres libres. Según Wollstonecraft, la diferencia sexual no era un fundamento crucial para legitimar la exclusión de las mujeres en el proceso formativo. En contraposición a argumentos esgrimidos por intelectuales como Jean-Jacques Rousseau, ella sostenía que la subyugación de mujeres frente a hombres era producto de la desigualdad educativa (no sólo en acceso sino también en la temática de conocimiento, orientada a la vida doméstica).

En esta línea, la autora desarrolló en Vindicación, un argumento sobre la existencia de una doble educación basada en la doble moral sexual, mientras que los hombres recibían educación de tipo racional, la educación de las mujeres se orientaba a cuestiones morales. Esas son las tensiones que encontró y analizó Wollstonecraft, esgrimiendo que esa educación moral basada en el fortalecimiento de sus emociones, marcó el destino y la dominación de las mujeres, sin embargo, lejos de considerar que estas cuestiones sean algo inferior, las coloca como de agencia y como aspectos nodales para la formación de una educación nacional mixta que no segregue por medio de la diferencia sexual.

Dejando lugar a su voz, cito:

 

            Pero, sin embargo, los hombres que con sus escritos se han afanado más en domesticar a las mujeres han procurado debilitar sus cuerpos y anquilosar sus mentes con argumentos distados por un vasto apetito, que la saciedad ha llegado a hacer fastidioso. Pero incluso si han conseguido realmente persuadir[XVI] a las mujeres con estos métodos siniestros, influyendo en sus sentimientos, de que permanezcan en el hogar y realicen las tareas de madre y ama de casa, yo debo prudentemente oponerme a las opiniones sobre la mejor conducta de la mujer, que hacen de la realización de tan importantes tareas el principal objetivo de la vida, aunque insultase a la razón (Wollstonecraft, 1792/2013:82)

De esta manera tanto las ideas presentes en esta cita de Vindicación como lo hasta aquí esbozado de sus obras previas, refuerza las críticas de Wollstonecraft a los discursos de la modernidad basados en la diferencia sexual que configuraron como destino “los deberes y lugares” propios de las mujeres lo vinculado a las tareas de cuidado, el rol conyugal y la maternidad. Y si bien, para esta pensadora son importantes, no las considera la única posible actividad, sosteniendo que la reclusión a estas tareas se justificaba desde la educación diferenciada. Por este motivo, Wollstonecraft, consideró central la educación moral y sentimental en la formación del carácter y la virtud ciudadanas.

Con la aproximación a estas cuatro obras, se hacen evidentes las tensiones entre las dicotomías público/privado; razón/emoción, en tanto son entendidas por Mary Wollstonecraft como cuestiones que no debían separarse. Así, reinterpretó el rol y el lugar de las mujeres, apelando a que la diferencia sexual no puede ser la base de la degradación y subordinación. Retomando los interrogantes del trabajo, la diferencia sexual y la maternidad ¿fueron dilemáticos en Wollstonecraft? Tal como se adelantó, la propuesta y el objetivo de este trabajo es matizar esta idea. En esta clave, se avanza con el análisis de otras dos obras escritas por Wollstonecraft posterior a Vindicación, donde se pueden rastrear en profundidad cuestiones vinculadas con la maternidad, una de ellas es  Letters Written during a Short Residence in Sweden, Norway, and Denmark (1796)[XVII] , un manuscrito de viaje[XVIII] que narra las experiencias de  una mujer que viajó con su hija y su niñera, y que en cierto momento del viaje, decide continuar sola y por otro, la novela titulada Maria: or, The Wrongs of Woman (1795) donde Wollstonecraft cuestionó ávidamente los vínculos conyugales y abordó aspectos en torno a la maternidad, el aborto, la prostitución, la violación y la configuración de las relaciones sexo/afectivas atendiendo a los avatares y las experiencias de las mujeres según su clase social, mostrando otras caras de la maternidad, que habían sido esbozadas en su novela anterior Mary, A Fiction.

En Cartas, se hallaron dos cuestiones que permitieron abordar el análisis en torno a las ideas sobre la maternidad en Wollstonecraft, por un lado, la decisión la protagonista viajera, que, al poco tiempo del comienzo del viaje, se separa de su hija y la deja a cargo del cuidado de la niñera y continuando sola y por otro, el relato de la experiencia y la mirada de esta viajera sobre el ejercicio de la crianza y la maternidad de las mujeres que conoció en los países que fue visitando.

 En este escrito aparecen críticas sobre la falta de la educación de las mujeres para criar a sus hijxs, lo que lleva a que estos mueran en la primera infancia como sostuvo en su estancia por Suecia o sobre las mujeres de Copenhague: “Esta total ignorancia (…) dista mucho de hacerlas mejores madres. Al revés, los niños están malcriados, como suelen serlo cuando se les deja a los cuidados de madres débiles e indulgentes (…)” (Wollstonecraft, 1796/2003:164).

Si bien hizo una lectura crítica sobre la crianza y el ejercicio de la maternidad, no aparecieron reflexiones en torno al hecho de que, en un determinado momento de su recorrido, ella como madre continúa viajando sin su hija. Sin embargo, esta acción se vincula con lo presentado en el personaje de Mary en la novela Mary, A Fiction asociado a la posibilidad de las mujeres de viajar o realizar otras labores más allá de la tarea de cuidado.

En la novela María, la maternidad fue un eje nodal. No sólo por las experiencias que narró la protagonista sobre su madre, y sobre ella misma, sino porque estos relatos le permitieron forjar el vínculo con la cuidadora del manicomio en el que fue encerrada (Jemima) al intentar escapar de su cónyuge (quien la denunció y mandó a encerrar).

En esta novela, la protagonista manifiesta diferencias en la crianza entre su hermano y ella, señalando cómo las tareas de cuidado recaen en las hijas mujeres y esto tiene implicancias negativas en el desarrollo de éstas. Y por otro, hace menciones sobre sus sentimientos en torno a su maternidad y el hecho de que su hija le remitiera recuerdos al verla de los maltratos y la falta de compromiso paterno de su cónyuge:

 

            Imaginaba con cuánto embeleso le habría presentado, tras los dolores del parto, a mi pequeña desconocida —a la que durante tanto tiempo había anhelado ver— a un padre respetable, y con qué cariño maternal habría apretado a ambos contra mi corazón. Besaba a mi pequeña con menos efusión, aunque con la más entrañable compasión, —¡pobre criatura desvalida! — cuando detectaba el menor parecido con aquel a quien debía su existencia. Si algún gesto suyo me recordaba a su padre, incluso en sus mejores tiempos, mi corazón sentía repugnancia, y apretaba a aquella inocente contra mi pecho como para purificarla; sí, me ruborizaba pensar que su pureza había quedado mancillada por haber permitido que un hombre así fuese su padre (Wollstonecraft, 1795/2012: 182).

En este fragmento del relato, aparecen sentimientos asociados a la maternidad que no remiten a las ideas de amor e instinto maternal incondicional (Badinter, 1981) o cuestiones que ilustran el impacto que tienen la crianza diferenciada. El personaje de María, fue presentado con tensiones entre lo que quiere sentir y lo que siente al ejercer su maternidad, incluso cuando reflexiona sobre la pena de tener una hija mujer, frente a un contexto de infortunios para su sexo.

Por otro lado, en las conversaciones que mantuvo con Jemima, la maternidad también apareció en relación a las mujeres de estratos sociales bajos. Jemima, nació de una relación extramarital entre criados, su madre falleció a los días de parirla y ella fue enviada con una nodriza, la cual es ilustrada como carente de afectos por el acostumbramiento a la muerte de bebes y por la pobreza en la que vivía. Al tiempo, el padre se casó con una criada, quien decidió que Jemima le sería útil para cuidar del bebe en gestación. Esa madrastra mantuvo un trato violento y de desapego. A la edad de dieciséis años el amo de la casa en que vivían comenzó a violarla y la dejó embarazada, al enterarse la obligó a abortar ya que sostuvo que no reconocerá a ese hijx:

            (…) Cuando la rabia dio paso a la desesperación, busqué el brebaje que había de provocar el aborto y me lo bebí de un trago deseando que pudiese liquidarme e interrumpiese las sensaciones de esa vida recién nacida, que yo experimentaba con indescriptible emoción. La cabeza me daba vueltas, el corazón empezó a dolerme y en medio de una sensación de horror por la inminente destrucción desapareció mi angustia (Wollstonecraft, 1795/2012:129).

Pese a manifestar no querer abortar, Jemima decidió hacerlo y manifestó el alivio de esa decisión. Por otro lado, relató que al estar en la pobreza se halló en la necesidad de prostituirse hasta lograr insertarse como criada nuevamente. Su relato manifestó las experiencias de una mujer pobre, que no tuvo educación ni dinero, y a su vez, atraviesa aspectos en torno a la maternidad diferentes a los de María, pero con emociones encontradas.

En relación a la repercusión de esta historia en la protagonista, no aparecieron críticas o juicios de valor, sino una actitud de entendimiento y empatía por lo atravesado por Jemima y de hecho esto permitió que se forjara un vínculo amistoso y de complicidad entre ambas, en un contexto de encierro. Esta diversidad de miradas en torno a la maternidad, permite sostener que Wollstonecraft introdujo, de alguna manera, reflexiones sobre las experiencias y vivencias en torno a “ser madre”[XIX] que no establecen límites para comprenderlo como destino fijado o de una única manera.

A su vez, en esta novela, pero también a lo largo de todos sus escritos, la amistad entre las mujeres fue pensado como un vínculo fuerte y de importancia que en varios casos adquiere mayor relevancia que el matrimonio y es algo nodal para el desarrollo de la virtud. Se puede pensar, que este planteo es lo que actualmente el movimiento feminista reivindica en términos de sororidad.

A modo de síntesis, podemos afirmar que a través del acercamiento a la variedad de escritos de Mary Wollstonecraft, se pueden encontrar tensiones y reflexiones mucho más complejas en torno a la forma de entender el camino para ser ciudadanas. La amistad es un vínculo político para Mary y es la clave para el desarrollo de la virtud, más allá del matrimonio o la maternidad.

 

Conclusiones

Este trabajo está atravesado por una cuestión central: cómo ha sido comprendida y abordada desde la teoría y el movimiento feminista occidental Wollstonecraft, principalmente en relación al ensayo político Vindicación. Sin embargo, la clave de lo aquí analizado propuso un recorrido por la diversidad de escritos de la autora, en pos de tensionar el dilema Wollstonecraft y la vía maternalista hacia la ciudadanía, atendiendo a las reflexiones propias de la autora sobre la maternidad. Tal como señalamos páginas atrás Mary Wollstonecraft no consideró que las tareas de cuidado, el ejercicio de la maternidad y el matrimonio fueran deberes exclusivos de las mujeres o su única actividad, por el contrario, la amistad y la educación afectiva son centrales para el desarrollo del carácter y la virtud cívica política del conjunto social.

En este sentido, se busca revindicar el lugar otorgado por Wollstonecraft, a la amistad y la educación afectiva como se pudo observar en los personajes femeninos de sus narrativas literarias. De esta manera, para Mary Wollstonecraft, fue fundamental la educación como el camino hacia la emancipación de cada sujeto. Así, las dicotomías razón/emoción; afectos/política; público/privado, quedan desdibujadas en la pluma de esta pensadora, puesto que no las entiende como cuestiones antagónicas y excluyentes. La educación afectiva, es el camino hacia la liberación de deberes y comportamientos esperados para las mujeres en el terreno de la vida conyugal y doméstica, así como en todos los niveles de vínculos afectivos y políticos.

Retomando el interrogante propuesto al comienzo ¿Qué aportes nos brinda una relectura de Mary Wollstonecraft para los estudios de género en la actualidad?  Podemos concluir que este trabajo abona y profundiza las discusiones presentes en la historia política, la historia de las emociones y afectos y los estudios de género, en tanto, sitúa y pone en diálogo aspectos que son (re) significados, al matizar las distinciones dicotómicas entre afectos/política; público/privado, valorizando y colocando como centrales cuestiones que fueron comprendidas como ajenas a lo político.

Queda abierto el camino para continuar pensando y reflexionando sobre las estrategias y resistencias que, a lo largo de la historia, se han puesto en la encrucijada en la lucha feminista. Se considera central, valorizar la idea de Butler sobre la potencialidad de lo irresuelto como un horizonte de reflexiones que abonan a nuestras prácticas académicas y militantes a la hora de analizar sujetos históricos como Mary Wollstonecraft.

 

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* Profesora en Historia (2016) Licenciada en historia (2022) ambas por la UNICEN. Instituto de Estudios Históricos Sociales- Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales, Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (IEHS- IGEHCS-CONICET), Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Contacto: lunadobal@gmail.com

 

Luna Sofía Dobal. “Dilemas, paradojas y afectos en torno a la ciudadanía. Relecturas al pensamiento de Mary Wollstonecraft” en Zona Franca. Revista del Centro de estudios Interdisciplinario sobre las Mujeres, y de la Maestría poder y sociedad desde la problemática de Género, N°33, 2025, pp. 114-134. ISSN, 2545-6504 Recibido: 7 de marzo 2025; Aceptado: 26 de septiembre 2025.

 

[I] Las ideas y reflexiones volcadas en el presente artículo se desprenden de mi tesis de Licenciatura en Historia “Lo personal es político: la educación afectivo sentimental como estrategia política en Mary Wollstonecraft”, Universidad Nacional de la Provincia de Buenos Aires, diciembre de 2022. En ese trabajo previo, uno de los objetivos fue (re)pensar los escritos de Mary Wollstonecraft en pos de complejizar la mirada en torno al movimiento feminista y las discusiones sobre su sujeto de representación.

[II] La modernidad es un concepto amplio y complejo que ha sido revisitado y cuestionado en diversas disciplinas científicas. El término fue acuñado en el Siglo XIX, por el poeta Charles Baudelaire y fue utilizado a lo largo del tiempo, de diversas maneras: ya sea para entender los procesos asociados al iluminismo, a nuevas configuraciones mentales y definiciones de tiempo y espacio, que rompieron con las del “Antiguo Régimen”, como también para diferenciar las vivencias contemporáneas “postmodernas” (Bilbao Aristimuño, 1997; Casullo, 1999). Este periodo inició con el Renacimiento en los siglos XV-XVI y llega a su punto culminante en el siglo XVIII. Es durante el siglo XVIII cuando Mary Wollstonecraft, pensadora que se aborda en el trabajo, escribió y publicó.

[III] Las teorías denominadas contractualistas son aquellas que nacieron en el contexto de la modernidad (entre fines del siglo XVII-XVIII) a fin de dar explicación y justificación al poder político de base humana y no divina. Estableciendo las diferencias entre lo que es el Estado de Naturaleza, donde no existen leyes ni orden de ningún tipo, todo queda subsumido a las pasiones humanas y el Estado Civil/ Estado Moderno en el cual la humanidad podía crear un contrato para garantizar el orden social y político. Esto era posible mediante el conocimiento y el uso de la razón.

[IV] Las obras clásicas de estos autores son: de John Locke Two treatises of gobernment (1690), Jean Jacques Rousseau Du Contract Social ou Principes du droit politique (1762) y Thomas Hobbes Leviathan, or The Matter, Forme and Power of a Common-Wealth Ecclesiastical and Civil (1651). Se recuperan principalmente el pensamiento de John Locke y de Jean J. Rousseau por ser los filósofos que influyeron en los escritos de Mary Wollstonecraft y a quienes ella menciona para argumentar o criticar algunas ideas. Tanto para Locke como para Rousseau, lo doméstico se contrapone a lo político, siendo espacios incompatibles. A diferencia de estos dos, para Thomas Hobbes y su teoría del Estado Moderno, el primero de esos ámbitos está inmerso en el segundo como una de sus manifestaciones (Femenías, 2012), la cual no será abordada en el trabajo.

[V] El recorrido del movimiento feminista en torno a pensarse en tanto iguales o diferentes, a encausar la consolidación de la ciudadanía plena, ha sido una cuestión que emergió en la Ilustración como señaló Scott (2012) pero que ha acompañado hasta la actualidad al movimiento. Esto parte de comprender que los discursos de pensadores como Rousseau y la dicotomía entre el espacio de lo público (político/racional) y privado (doméstico/emocional) fue revisitado varias veces, pero, se siguió entendiendo desde la misma lógica jerárquica y excluyente. Si bien el feminismo en la década de los setenta con los trabajos de Kate Millet y su libro Política Sexual (1970) advierte sobre lo personal es político y permitió poner en el centro de la escena actividades que eran consideradas inferiores o no importantes, las lógicas que presenta Pateman sobre los caminos a la ciudadanía siguieron entendiéndolas desde ese lugar de menor valor. Incluso al interior de los estudios científicos, se continuó pensando en términos dicotómicos la actividad política con lo emocional (García Andrade, Sabido Ramos, 2014).

[VI] Es pertinente aclarar que, en un estudio previo a éste, Thomas Lacqueur (1994), observó el recorrido sobre las transformaciones que han tenido las definiciones de cuerpo y diferencia sexual en diferentes momentos históricos, en tanto que cuestionó cómo el feminismo en pos de definir al género, ha considerado estas cuestiones como dimensiones biológicas.

Laqueur (1994) distinguió entre cuerpo y cuerpo discurso. Para el autor, el sexo como la humanidad es contextual y no deben ser separadas de su medio discursivo, entendiendo así que el cuerpo es producto cultural e histórico. Bajo su análisis, las disciplinas científicas no se han limitado a investigar, sino que también han generado las diferencias (y distancias) entre el cuerpo y el género, entendiéndolos como cuestiones dicotómicas (biológico/social) además de no explicar cómo el cuerpo determinaría la diferencia o la identidad sexual. 

[VII] Judith Butler entendió al género como un proceso autorreflexivo de construcción que se halla determinado previamente por el sistema político. La categoría de mujer coacciona al individuo para que cumpla determinadas funciones y comportamientos; que se legitiman en oposición binaria al hombre. La reproducción de la heteronorma condiciona el deseo sexual y se conceptualiza como atracción hacia el opuesto. Es imposible definir el género desde afuera porque estamos generizados, sostiene Butler (2012). Por lo que define al género como performativo, es decir que el lenguaje y las prácticas corporales producen la realidad a la que se refieren, puesto que éstas engloban instituciones que anteceden a los sujetos. El género es un modo contemporáneo de organización de normas pasadas y futuras, un modo de situarse, es reproducción y resistencia en simultáneo.

[VIII] El concepto de maternalismo político ha sido retomado del trabajo de Marcela Nari (2004), para pensar la ciudadanía de las mujeres en Argentina. En este sentido, esta idea, hace referencia a cómo las mujeres han utilizado la diferencia sexual y principalmente la maternidad, que era la condición que las excluía de la actividad política, justamente para posicionarse como ciudadanas y hacer política. También hace referencia, como se analiza en el escrito, a las interpretaciones de Carole Pateman (2018) y demás teóricas que retomaron el dilema Wollstonecraft, en el que sostuvieron que una de las vías retomadas por las mujeres para la obtención de su ciudadanía plena era desde la maternidad. Por lo tanto, las interpretaciones que se desprenden de los trabajos es que la maternidad configuró lo político.

[IX] Butler reconoce la herencia teórica de Michel Foucault en sus trabajos.  Poder y agencia son un vínculo indisoluble puesto que en toda relación de poder hay resistencia. La configuración del poder se establece mediante los discursos que materializan una verdad, sin embargo, la resignificación de esos discursos, la forma en que los sujetos se apropian de los mismos, revisten la idea de que no hay un mero acatamiento a la norma, no implica la sujeción per se; sino que existe la agencia que está “implicada en las relaciones mismas de poder con el que rivaliza, es un giro del poder contra sí mismo, que produce modalidades alternativas o “trascendencia” de las relaciones contemporáneas de poder, sino una difícil labor de promover el futuro a partir de fuentes inevitablemente impuras” (Butler, 1997:241; Femenías, 2012:136). El poder es entonces efecto y condición de posibilidad.

[X] Nació en Londres en 1757 y falleció en la misma ciudad con 38 años en 1797 a causa de una infección puerperal. Además de ser escritora, Wollstonecraft se desempeñó como institutriz en Irlanda, aspecto del cual reflexionó en sus obras. Para consultar sobre su vida se recomiendan las biografías abordadas por: Tomalin, C. (1993) y Todd, J. (1976).

[XI] Consideraciones sobre la educación de las hijas: con reflexiones sobre la conducta femenina en los deberes más importante de la vida (a partir de aquí será mencionado como Sobre la educación de las hijas) fue publicado por Joseph London en 1788 y data de uno de los primeros ensayos escritos por esta pensadora. En éste se pueden hallar referencias autobiográficas, como en la mayoría de sus trabajos.

[XII] Historias originales de la vida real con Conversaciones calculadas para regular los afectos y formar la mente para la verdad y el bien (A partir de aquí será mencionada como Original stories; se mantiene el título en inglés para su mención en el texto puesto que esta fuente no fue encontrada traducida y se considera importante valorizar su lectura en formato original; por lo que también las citas mantendrán esta lógica).

[XIII]  Nació en 1689 en Inglaterra y falleció en el mismo país en 1761. Se destacó como escritor, principalmente dentro del género de la novela epistolar sentimental. Sus obras más reconocidas fueron: Pamela, or Virtue Rewarded (1740) y Clarissa, or, The History of a Young Lady (1748).

[XIV] Se coloca cursiva en el nombre Mary referido al personaje para evitar las confusiones con Wollstonecraft.

[XV] A partir de aquí, será mencionada como Vindicación.

[XVI] Se destaca en el texto por Mary Wollstonecraft la palabra persuadir.

[XVII] Cartas escritas durante una corta estancia en Suecia, Noruega, y Dinamarca. A partir de aquí será mencionado como Cartas. Fue publicado por Joseph London en 1796 como manuscrito de viaje. Al igual que Vindicación recibió críticas, pero no impactaron en la circulación de la obra debido al prestigio que tenía Wollstonecraft (Fernández Poza, 2003).

[XVIII] Si bien la forma en que está redactada Cartas da cuenta de ser un diario de viaje que recupera las experiencias de la autora en sus viajes, Wollstonecraft crea personajes en el mismo, es decir que la protagonista no es ella sino otra mujer.

[XIX] Para profundizar la lectura sobre maternidad en el contexto histórico de Mary Wollstonecraft se recomiendan los trabajos de Badinter (1981) y Pollock (1990).