Reflexiones y vivencias a treinta años de la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer. Beijing, septiembre de 1995
Era 1994, año importante para mí, había finalizado el cursado de la Maestría en la Problemática del Género, que organizada por el CEIM (Centro de Estudios Interdisciplinario de las Mujeres), se desarrollaba en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Recordar ese momento fue muy importante, por ello quienes formamos parte de la Primera Promoción nos tomamos una fotografía de todo el grupo en las escalinatas de la Facultad y allí una compañera de Mar del Plata gritó Vamos a Beijing!!! Esas palabras me quedaron muy grabadas y generaron un gran interés por concurrir a dicha conferencia.
Otras instancias, también alimentaron ese interés. Mis compañeras y compañeros del Profesorado N.3 Eduardo Laferriere de Villa Constitución donde dictaba clases, me preguntaron si yo que había hecho la Maestría de Género no iba a Beijing. Este interrogante me movilizó aún más para comenzar las averiguaciones del caso. Comencé entonces, escribiendo a la División Mujer de las Naciones Unidas, (lugar que años anteriores presenté trabajos de investigación) solicitando información sobre mi participación e inscripción. Recordemos que en esa época todo se hacía por correo postal y rápidamente a los diez días tuve respuesta positiva por carta con toda la información sobre la estadía y los costos posibles.
Me preparé para esta fascinante aventura con mucho entusiasmo. Al confirmar mi inscripción me enviaron desde Naciones Unidas los precios del alojamiento. Confirmé un departamento de cinco dólares por día cercano al lugar de las deliberaciones del Foro que poseía un comedor para las participantes. Averigüé también los costos del viaje en una agencia de turismo de Buenos Aires que me ofrecieron pasaje en doce cuotas sin interés por la Japan Airlines. Muy entusiasmada y apoyada siempre por mi familia, con gran entusiasmo comencé la planificación del viaje.
Tomar licencia en el Profesorado, no fue difícil, la Dirección Provincial de Educación Superior, Perfeccionamiento Docente, Programación y Desarrollo Curricular del Ministerio de Educación de la Provincia de Santa Fe, me comunicó a fines de agosto de 1995: “que resultaba de interés oficial mi participación en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer a realizarse en Beijing, ya que me desempeñaba como profesora del Instituto Superior del Profesorado N 3 “Eduardo Lafferriere” de Villa Constitución”.
Una vez que tuve la confirmación y el pasaje escribí a una ex alumna del Profesorado de Villa Constitución que hacía su Doctorado en Historia en Japón la Licenciada Mónica Cejas. Ella me comunicó que su profesora que hablaba español Rury Ito viajaba en ese vuelo al Encuentro. El trayecto tardó bastante debido a largas esperas en las escalas desde Buenos Aires a San Pablo, Los Ángeles, Tokio y Beijing. Combinamos y desde Tokio fuimos juntas hasta Huairou, uno de los distritos cercanos a la ciudad de Pekín, allí cada una tomó rumbo a su departamento. Estaba todo señalizado y en la Central de los edificios me esperaba una traductora de español que me dio todas las indicaciones y me llevó a una Torre hasta llegar por una escalera al lugar que me habían asignado en un tercer piso, todo el departamento para mí sola, muy cómodo, sencillo e impecable Doce horas de diferencia horaria hizo dificultoso el descanso pero la alegría estaba por sobre todas las cosas.
Desde nuestros alojamientos, las de habla español, íbamos caminando, tres kilómetros aproximadamente, donde admirábamos el paisaje que lo rodeaba, desafiando al clima, ya que era época de lluvias. Pero el entusiasmo nos impulsaba con mucha energía hasta el predio donde se instalaron las carpas del Foro de las ONG que concurrieron al encuentro, más de 30000 activistas estaban presentes. Allí tuvimos oportunidad de conocernos, confraternizar, estrechar lazos e intercambiar ideas acerca de las problemáticas de las mujeres en diferentes continentes.
A mi regreso me solicitaron en varios medios como la Revista Zona Franca, el periódico La Tierra de la Federación Agraria, la Revista de Historia Regional, periódicos de Villa Constitución y San Nicolás para dar a conocer la experiencia.
Muchos años después así lo relataba en el Blog de Nivel Superior del Ministerio de Educación de Santa Fe en un artículo publicado en el Campus Educativo el 8 de marzo de 2022, por la conmemoración del día de la mujer, que decía así:
“Llegar a China, país tan lejano del nuestro, el más poblado de este planeta, durante “su estación de oro” fue un desafío.
Dejar nuestras familias, nuestro trabajo, nuestros países de origen fue un esfuerzo económico y personal muy grande pero nos permitió entender otras formas de vida, de cultura, de organización y política; todas con un objetivo común: eliminar la discriminación contra la mujer y ponerla en pie de igualdad con el hombre.
Durante el mes de septiembre se formalizó la reunión mundial de mujeres más grande de la historia y este hecho se convirtió en el principal debate del ámbito internacional durante 15 días. La presencia de 32.000 representantes de distintas regiones del mundo vistió de múltiples colores las calles de China, hizo sentir idiomas, costumbres, festejos y reclamos propios de la diversidad de países y organizaciones que allí se reunieron, pero todas con un objetivo común: Igualdad, Desarrollo, Paz, lema de la convocatoria”.
Emociones y sorpresas nos deparaba este evento. Cada delegación o personas que llegaban tomaban una visión diferente de lo que China ofrecía para garantizar el feliz desarrollo y término de las actividades. Ante las numerosas e infundadas versiones sobre lo que podían llegar a hacer las mujeres, el Comité Organizador montó un dispositivo de control importante en los lugares estratégicos, sobre todo en Pekín, pero a la vez nos brindaban una cálida y bienvenida estadía. Algunos gobiernos como el de Estados Unidos y numerosos medios de prensa internacionales montaron un gran operativo para influir en el Foro”.
Se reunieron 2000 delegados de 189 países participantes que tenían voz oficial de los gobiernos y 30.000 mujeres de las Organizaciones No Gubernamentales que realizaron un FORO de las ONG. en la localidad de Huairou distante a unos 60 km de la capital, tramo que se cubría por autopista en algo más de una hora. Funcionó en un predio de 42 hectáreas y se realizaron reuniones plenarias, talleres sobre múltiples temas que afectan a las mujeres, actividades culturales y paseos turísticos. Cinco tiendas regionales y siete establecidas para reuniones espontáneas dieron marco al contacto entre tantas y tan variadas discusiones como así también para exposición de trabajos y artesanías. Se proyectaron 5000 actividades.
Las Conferencias de las Mujeres que comenzaron en el marco de lo que Naciones Unidas denominó la Década de la Mujer, que comenzó en Ciudad de México (1975), y continuaron en Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing (1995).
La Primera Conferencia Mundial de la Mujer se realizó en Ciudad de México; y participaron a través de representantes 133 gobiernos y por otro lado se hizo un Foro paralelo de 6000 representantes no gubernamentales. Durante las deliberaciones se debatieron objetivos para a lograr en el año Internacional de la Mujer.
A los cinco años en 1980 se celebró en Copenhague la Segunda Conferencia donde participaron 145 países para examinar los avances realizados hasta el momento por cada una de las naciones relacionados con el empleo, la salud y la educación, la propiedad e introducir mejoras en el ámbito de la protección de los derechos de herencia, de custodia de los hijos y de nacionalidad de la mujer.
En la Tercera Conferencia de Nairobi, 1985, se aprobaron medidas concretas para superar los obstáculos al logro de los objetivos del Decenio de la Mujer. Participaron 157 gobiernos. En el foro paralelo de ONG se reunieron 12.000 participantes. Los gobiernos adoptaron las Estrategias de Nairobi y se esbozaban las medidas que deberían adoptarse para lograr la igualdad de género en cada país y promover la participación de las mujeres en las iniciativas de paz y desarrollo.
Llegamos a la Cuarta en 1995 de Beijing que fue la más importante porque entre todos los países se adoptó una Declaración y Plataforma de Acción con un programa en favor del empoderamiento de la mujer, cuyos objetivos eran lograr la igualdad de género y se tomaron medidas sobre 12 temas como: La mujer y la pobreza, Educación y capacitación de la mujer, La mujer y la salud, La violencia contra la mujer, La mujer y los conflictos armado, La mujer y la economía, La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, Mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer, Los derechos humanos de la mujer, La mujer y los medios de difusión, La mujer y el medio ambiente, La niña.
Las argentinas presentes estábamos bajo el gobierno del presidente Carlos Menen y salimos en Huairou a protestar en manifestación contra nuestro gobierno con una larga bandera celeste y blanca porque nuestro país se alineó en la postura conservadora del Vaticano, junto a las delegaciones de Honduras y Guatemala cuya posición era contraria a reconocer derechos humanos de las mujeres, de la diversidad de identidades y orientaciones sexuales, igual que el tema sobre la familia. Se opusieron al uso del preservativo en momentos en que todas las naciones clamaban por su uso dada la alta tasa de infección VIH: “Tampoco aceptaron hablar de la interrupción del embarazo, ni siquiera en los casos que existiere violación o peligro de vida. Además se oponían a la mutilación femenina y el matrimonio infantil forzado”
También realizaron actos de protestas con manifestaciones en las calles las compañeras de otros países, con casos particulares y específicos sobre sus reivindicaciones
La importancia que tuvo este evento es que nos movió a luchar por los derechos de las mujeres, pero la cuestión era protestar en el ámbito de las deliberaciones oficiales. Una de nuestras compañeras de Colombia nos contó que como demoraban en ponerse de acuerdo en el derecho a la igualdad que era fundamental para el proceso de paz, pensaron una estrategia de protesta, la única en medio de custodias y en un edificio enorme.
Apareció el ingenio de las amigas feministas que rodeaban a los 189 países cuyos representantes participaban:
Como éramos tantas y tantas comenzamos a subir y bajar las escaleras mecánicas del recinto y no se paraba de tal manera que los negociadores no lo podían frenar, y así pasaban las horas. Hasta que llegó la prensa a preguntar qué pasaba y la noticia que se comunicó al mundo apuró a la parte oficial a tomar las decisiones.
Así lo expresó oralmente una compañera colombiana.
Se trasmitía en una radio de Colombia para América Latina la voz de nuestras compañeras y me invitaron a participar de una charla, allí conté las experiencias de lucha, avances y retrocesos de la mayoría de las argentinas en los últimos años.
En esta cumbre de setiembre de 1995 en Beijing:
Las cuestiones de idioma fueron a veces el gran problema que no nos permitió, mejor comunicación, sobre todo a las de habla hispana. Aunque los organizadores de la conferencia, destinaron 160.000 jóvenes universitarios para atender a las personas acreditadas por Naciones Unidas que participábamos de las sesiones, actividad cultural y comercial, para solventar las dificultades del idioma que en su gran mayoría tenían estudios de inglés. La gran reunión fue más que un evento y a pesar de todos los inconvenientes que se pudieron plantear fue una poderosa manifestación de lucha de las mujeres del mundo que son oprimidas que se transformó en un arma para avanzar junto a los hombres en pie de igualdad, por una sociedad más justa y solidaria.
En este año 2025 y en el mes de septiembre a treinta años de haber participado en la IV y última Conferencia Internacional de la Mujer, recuerdo la emoción del encuentro en Huairou con la compañera de la Maestría Noemí “Mimí” Chiarotti y con una de las Profesoras del Seminario Mundo Simbólico que habíamos cursado en la maestría y también el encuentro con el Profesor José Magni, compañero de trabajo en Villa Constitución.
Agradezco al CEIM y la Maestría de Género la posibilidad de recordar a través de Zona Franca estas jornadas tan productivas y que fueron el broche de oro de mi experiencia de posgrado de la Universidad Nacional de Rosario donde se consolidaron vínculos entre las participantes que no vamos a olvidar nunca. Fue un evento que marcó un antes y un después en la agenda mundial por la igualdad de género.
Berta Catalina Wexler*
* Miembro del CEIM (Centro de Estudios
Interdisciplinario de las Mujeres). Contacto: bertawexler@yahoo.com.ar